Cinco poemas de Alex Fleites

http://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/alex-fleites.jpgCinco poemas de Alex Fleites

Una selección de poemas del poeta, editor y periodista cubano Alex Fleites.

 

noche que vela los espejos

 

para reina maría  despierta en ánimas

 

noche cerrada como un puño

que nada contiene

ni una tos  ni una risa

ni el gorjeo de un niño

 

noche por donde no circulan autos

ni nadie canta como si peleara

en medio de la calle

ni una radio ha quedado encendida

derramando noticias

que no importan

pues no hablan

de ninguno de nosotros

ni de nuestros enemigos

ni siquiera de los seres que amábamos

 

noche como rosa nonata

que ni perfuma ni estalla en color

 

noche que vela los espejos

 

noche que devora

las minúsculas plantas de la sala

los cuadros donde se asomaron

espantados los amigos

 

noche que sabe que vigilo

que salgo al balcón

como quien mira

a través del retrato de la hija

 

noche previa a la noche de la noche

disuélvete en mi pecho

y no permitas que ponga un pie

más allá de la marca sangrienta

donde ya no hacen falta los misterios

 

 *

 

⟨⟩

 

⟨adentro era un domingo

sin palabras

 

había poca luz

 

el salmón que escapó

de casi todo

vino a encallar

en nuestra mesa

 

brad mehldau

amenizaba

la carrera de hormigas

pésima elección

las locas se ponían

a marcar el ritmo

 

afuera el mundo

era un acuario

la gente respiraba

la brisa incendiaria

quería decirnos algo

pero se marchaba

nadando el resplandor

 

tu jugabas a ordenar

rostros vencidos

hechos al arte de la espera

 

yo me daba palmadas

en la frente

por un verso feliz

que a otro se le había

antes revelado

 

después de comer

tradujimos

de dylan el “desaire”

 

estábamos podridos de amar

lo incomprensible

 

aquí se podía besar sin previo aviso

aquí se podía ejercer la desnudez

y ungirla con vino rojo

y briznas de tierra lloviznada

 

al cerrarse el símbolo

quedaron limitados los espacios

 

no me habría importado

permanecer del otro lado

si hubiera podido impedir

una vez más

la disolución de tu sombra

de espaldas

alejándose⟩

 

*

 

 

discurso del hombre como un gato

 

 

este es el comienzo de la cuarta vida

 

en pocos metros cuadrados

acomodo lo que queda

de mi mundo

afortunadamente tan poco

que nunca va a desbordarse

aunque las ventanas

se queden peligrosamente abiertas

a los incendios de la noche

 

este es el momento

en que empieza a fundarse el olvido

 

fuera los espejos

fuera las cintas que reproducen

intensas vísperas  anunciaciones varias

fuera los libros que atestiguan

los retratos que hablan

el perro que pasa una y otra vez

por el sueño sin reconocer la mano

el olor pálido de entonces

 

esta es la hora en que debo quemar

los trajes que en otro tiempo

me arroparon el alma

el segundo de cortar

los hilos del teléfono

cambiar de nombre

dejar tan sólo un rastro de hojas secas

que sirva a los hijos

si fuera menester

para dar con mi atribulado corazón

tan errático como una granada

cuya parábola

nadie puede corregir

y una y otra vez cae al centro del mar

sólo para espanto

de anémonas y peces

 

*

caída de la casa

 

al techo de la casa

le han salido manchas de humedad

 

si se miran bien  dos rosas inconclusas

dos rostros

dos pámpanos marinos

y hasta dos soles negros

sobre nuestro breve cielo

de estar cómodamente acongojados

 

mañana alguien  diligente

va a reparar las lozas

que la lluvia cincela

y cobrará por ello

un precio intolerable

 

nada va a quedar

del presagio de las floraciones

 

olvidaremos por un tiempo

el inaplazable comienzo del derrumbe

 

*

 

beber café en la oscuridad aleja el miedo

 

adentro de la taza

también está la noche

que diluye

hasta los pensamientos

 

beber café en la oscuridad

es como aspirar

la niebla

echar leños

al cráter de un volcán

lanzar los ojos

a las aves que han bajado

trinando

a comer de tus despojos

 

quien se bebe la noche

despertará

sangrando

en una noche

de otro tiempo

 

quien se bebe la noche

desciende

sin miedo

a la gruta

donde se guardan

los cuadernos y los signos

los talismanes y las fotos

el aire denso

de aquel amanecer

en que toda posibilidad

temblaba de rocío

 

beber café en la oscuridad

apaga los rezos

las canciones

que se pretendían

amorosas

sella el rumor

por donde tratara

de deslizarse la luz,

la caricia furtiva,

cualquier palabra

que no volviese

a herir

que no volviese

 


Alex Fleites (Caracas, 1954). Licenciado en Filología Española por la Universidad de La Habana. Entre sus poemarios más conocidos se cuentan  A dos espacios (1981), El arca de la serena alegría (1985), Ómnibus de noche (1995) y Un perro en la casa del amor (2004). En el 2015 la Universidad Veracruzana editó su antología personal Alguien enciende las luces del planeta. Es, asimismo, autor del libro de relatos Canta lo sentimental publicado en México (2011), Cuba (2012) y España (2016). Su obra ha sido parcialmente traducida al ruso, inglés, francés, italiano, alemán, portugués, chino, vietnamita y cebuano. Aparece antologado en importantes colecciones de poetas cubanos confeccionadas en la Isla y en el exterior. Es periodista, editor y curador de arte.

 

Fotografía: Álvaro Fleites

 

 

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