El tigre no es un animal // Solo se baña una mujer // Otra vez me llevarán las multitudes // El corte argentino

http://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/Jaguar1-1.jpgEl tigre no es un animal // Solo se baña una mujer // Otra vez me llevarán las multitudes // El corte argentino

Poemas inéditos de Juano Villafañe. Ilustración de Ernesto Pereyra.

 

 

EL TIGRE NO ES UN ANIMAL

 

El tigre no es un animal.

Solo se trata de un agua de leones, islas verdes que flotan tanto como uno

y navegantes en multitudes o privados con remos y canoas guaraníes sobre las fronteras meridionales.

Aguas de conchas, riachuelo de las Conchas de aguas dulces

que penetran el Paraná con un salvaje original puerto de cabotaje

a unos días de a pie de la aldea fundada por Garay.

El arcilloso fue de agua y en las altas sudestadas de indios y fuego de patriotas

se hizo luego de la Reconquista,

las conchas de agua dulce habían terminado devoradas por las tormentas.

Los nuevos ríos desangraron su agua y sus fangos cubiertos de costas,

de zarzales y espinillas donde fugaron los jaguares, los reales felinos de las islas.

Las caídas de agua van todas hacia el afluente del mar, dan al río más enorme del mundo.

Se respira de amor sobre una pendiente de agua de leones, infesta de leones y leonas de agua. Gritos así, de un fondo con sus islas.

Llenos estamos y damos aun la luz con los ojos de vidrio,

transparentes hoteles que tienen una rivera y una altura tan clara.

Son jaguares en la abundancia de una erótica repetida y feliz.

 

Llévame al Tigre, en un amor que deje sus siluetas como una constante

y un placer que se hace de verano y certezas perdidas.

Llévame como una estela en una navegación de fuego y en las iras de Dios.

Llévame por las islas y los alientos hundidos, por esa belleza que se busca en un infinito tan lejos y tan cerca de la aldea,

con animales que circundan la pasión y los deseos del agua con el mar.

Llévame al Tigre

con los felinos y la patria.

 

 

 

 

 

SOLO SE BAÑA UNA MUJER

 

 

Se ha retirado el mundo con los hombres.

Sobre las líneas del agua profunda se agitan los vientos de una tormenta.

Uno regresa para no perderse, para llegar lejos sobre esa línea que se hunde perdida.

Y más perdida la única que se baña.

Pienso que es difícil perderse en la inmensidad y que ya no hay nada que se haya olvidado.

El olvido es como esa profundidad de la aventura en la arena invadida por el silencio antes de que se instale la tormenta.

Es a lo lejos.

Es mucho más cerca que a lo lejos.

Son unos metros más cerca que a lo lejos.

Son unos metros más de agua o de silencio, con una línea de flores sobre los niveles de flotación que mueve el mar.

Se  impregnan en la espalda de esa mujer los perfumes que forman la espuma y las flores de pétalos marinos.

 

Es el mundo que se ha ido cerca para uno.

Todo se parece a una mujer que se baña.

Hasta uno se parece.

Hasta uno se parece volcado en el mar como perdido.

Donde ella nada, uno se hunde.

 

 

 

 

OTRA VEZ ME LLEVARAN LAS MULTITUDES

 

Como una desmesura me llevan en las andadas sobre la historia perfecta de una multitud.

Toda la multitud me lleva en una andanada de amores que  suben a mi cuerpo.

Mi multitud de besos en las sombras múltiples que me abrazan para darme una ceremonia que cuida de mi cuerpo público, andado masivo de amor,

con estados inundados, besados, penetrado en la multitud.

 

Yo también te amo multiplicada en los montes con jaguares, en la multitud de las historias.

No creas que las andanadas y muchedumbres dejan olvidado lo particular inscripto en los hoteles.

Vos lo sabes muy bien, no hace falta aclarar la calle ni el río.

Si se dicen bien se sabe a quien se escribe lo que se sabe que se escribe.

Toda desmesura tiene su cuidado íntimo, la mirada secreta que la multitud abandona porque está perdida.

Pero hay abundancia y multiplicaciones naturales en los ríos y en las calles abandonadas.

No creas que ha sido perfecta la multitud que me levanta por mi propia belleza,

todavía no se han fijado en mis ojos que miran el horizonte.

 

Son siempre las multitudes que se abundan perfectas como historia.

Qué más se puede pedir si te aman

Si te  levantan en andanadas por el mundo

 

Pero es perfecta la trama que se olvida, el héroe real que cabalga otra vez sobre esa multitud

y es esa sombra que uno cruza como un hombre

que se va de la boca

con el cuchillo que aun calzo en la noche y la cintura.

 

 

 

EL CORTE ARGENTINO

 

Cortar la carne argentina sobre el filo sabor del mundo y de la tierra.

Extendido como Dios en las fogatas y en las brasas lúcidas que se agotan y también se encienden.

Así los hombres se reúnen antes del sueño que el vino espera en los montes espesos.

Ritual para los perfumes que deja el reposo del asado luego del almuerzo en la sombra.

Chorreada esa hora de lo que se ha comido, cortado y comido, con los filos del cuchillo que son míos.

Todo ya se resta, tarde hermosa que conduce al río y a la pesca.

Los animales fijos sobre las alambradas miran a los otros animales fijos. Los pájaros también van sobre los alambrados dispuestos para demarcar el afuera de los extendidos que ofrecen los caminos.

 

Se ha dado el ritual y el perfume que rodea

para que otros vuelvan a sentarse en la ronda debajo de los árboles.

Pero se va el río y los remansos tan extendidos como los fuegos de los caballos

que brillan en el agua.

 

Y mis padres se sientan otra vez para ver el mundo con la tierra.

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Descripción del Autor

Juano Villafañe

Juano Villafañe

(Quito, Ecuador, 1952). Poeta y ensayista. Reside en Buenos Aires desde 1955. Formó parte del taller literario “Mario Jorge De Lellis” en la década del setenta. Fue asesor literario de Ediciones Desde la Gente -editorial del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos-. Desde el año 2001 hasta la fecha tiene a su cargo la Dirección Artística de Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

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