La imaginaria

http://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/P1120211-2.jpgLa imaginaria

Presentamos una breve reseña y algunos fragmentos de la novela “La imaginaria”, del poeta y narrador Carlos Müller, editada durante la década del noventa y recientemente reeditada

 

La imaginaria ha sido el primer libro publicado por Carlos A. Müller. Esta segunda edición llega al público veinte años después de la anterior, en un momento político y social con características similares al que imperaba durante su concepción. El texto, bajo el cuidado del autor, ha sido respetado en su totalidad, conservando toda la frescura de aquella primera edición -casi artesanal- que en su momento constituyó una suerte de resistencia ficcional a la política neoliberal que se debatía entre una sociedad cegada por la dolarización rumbo a la peor crisis económica y política de su historia, mientras se brindaba con pizza y champán. Es, al mismo tiempo, una propuesta lúdica e contestataria que desde el humor intenta recuperar el ánimo heroico de las empresas colectivas que intentan canalizar su rebeldía en una provincia periférica y conservadora a partir de los señalamientos del milenario I Ching.

 

Esta segunda edición viene acompañada por un estudio de  Elisa Moyano titulado Memoria y ciudad en La imaginaria de Carlos Müller que aporta nuevas perspectivas acerca de la narrativa de Müller a la luz de los veinte años transcurridos.

 

Algunos fragmentos

 

Fragmento 1

 

Al pasar al lado de la mujer, ella se levanta y mete su palo en medio de los rayos de la rueda delantera que se traba, se clava, deteniendo bruscamente su marcha. El ciclista pasa por encima del manubrio para caer sobre el pavimento mojado. En ese preciso instante, acompañándose de salvajes gritos, las demás mujeres se abalanzan sobre el desdichado sujeto y lo inmovilizan de espaldas al asfalto.

-¡No me lo van a creer, pero éste es un mormón!

-¡No jodan!

-¡Sí, es un mormón! ¡Mírenle la corbatita y el traje oscuro al gusano!

El pobre tipo intenta zafarse   una de las patoteras lo toma fuertemente del pelo   otras inmovilizan sus piernas y brazos

-¡Help!

-Qué jel ni jel, gringo hijo de puta.

-¡Help me!

La que comanda al grupo le pega un cachetazo

-Cerrá la boquita, papá. Sharáp. ¿Saben una cosa? Estos cosos son polígamos…

-¿Poliqué…?

-Polígamos, que tienen varias esposas.

-¿Ah sí?

-¿Así que te gusta tener muchas minitas para culiártelas a todas?

Ahora vas a ver qué lindo es poder culiártelas a todas…

Puedo ver a la que acaba de hablar   una morocha gorda  sentada encima del mormón   se desprende la campera   comienza a frotarse   Otra le acaricia los pantalones sube por la pierna hasta el bulto

-¡No, please! ¡D’ont touch me! ¡Help! ¡Heeelp meee!

-No, papito, primero sin gel, así nomás, así.

La mujer se desnuda encima de él   le bajan los pantalones   Sus partes íntimas   Puedo ver   la mujer se contorsiona   éxtasis erótico   manosean al mormón   rítmicos cánticos   insultos

-Ahora salite, que me toca a mí.

Es otra mujer   desnuda    encima del tipo   El resto grita con más fuerza   ella se recuesta   frota las nalgas sobre el vientre   El mormón

-¡Vamos, papito! ¿Qué te pasa, no te gusta mi culito?  Flojo el gringo…pasame el gimonti…

-Es por éso que pedía el gel

-Heeeeelp…-vuelve a pedir socorro el pobre desgraciado.

Después pasa otra   Y otra más   alarde de técnicas   ritual dantesco    espíritu brutal    gestos   jadeos   los movimientos de las sacerdotizas    El gringo ya ni siquiera murmura

-Ahora denlo vuelta- ordena la que parece ser la jefa- Vas a conocer a la Banda de las Mujeres Cansadas…

El grupo se encarga de darlo vuelta   una bolsa de papas   una tortilla   Puedo ver sus blancas nalgas

-Yo te voy a dar muchas esposas, gringuito flojo. Y si no te quedan ganas, podés probar con un palo como éste…

Voy a descomponerme    El mormón    entregado    como un cadáver

De pronto aparece a lo lejos la luz de un vehículo.

-¡La cana!

-¡Pronto, rajemos todas! ¡Cada una por su lado! ¡Rápido!

Las mujeres se desbandan al instante    se pierden entre los pajonales    Me pongo de pie    tirito de frío y de espanto    La jefa de la banda corre    huye hacia acá    Me agazapo    pasa a mi lado   impulso irracional   la tomo de un brazo   Se sobresalta   me mira a los ojos   Rostro angelical    Pelo rubio muy corto

“Yo sabía que estabas ahí…”, me dice antes de perderse a la carrera.

Corro detrás de ella    No soy yo   Es ella   se ha apoderado de mi voluntad   Trato de alcanzarla   Caigo una y otra vez en el suelo pantanoso    Me traga   Delirio de pánico   Ella ha huido

Ya lejos de la ruta puedo ver la intermitencia roja del patrullero que se ha detenido adonde yace el mormón iluminando la noche oscura… Sin perder más tiempo, me meto en un canal de desagües rumbo a casa.

Días después, atacado por un resfrío que no me deja siquiera pensar claramente en lo ocurrido aquella noche, pacientemente busco en  el diario. Ya no sé si todo ha sucedido realmente o si forma parte de una pesadilla. Recorro las páginas una tras otra devorando titulares. En la sección policiales, en un pequeño recuadro el título anuncia: “Patota de mujeres viola a un mormón”.

La imaginaria, CAP I – 13. La Banda de las Mujeres Cansadas

 

 

 

Fragmento 2

 

Una lluvia de cenizas volcánicas cae sobre la ciudad reduciéndolo todo a una tonalidad pardusca    El desconcierto ha regresado para depositarse sobre la city     las novedades se propagan como reguero de pólvora    el microcentro es un hervidero    los más desesperados lloran contra los mostradores implorando que les vendan un puñado de dólares    no importa el precio ni el valor     los arbolitos han vuelto a reverdecer entre las cenizas     han surgido como hongos después de la tormenta     en los barrios los más viejos compran arroz y fideos para almacenar en las alacenas        La estabilidad es sólo una ficción sostenida con ahínco por las amenazas visomotoras    “¿Qué pasa con esta lluvia de cenizas que no se puede controlar?”    preguntan los más exaltados     Entonces     se produce la hecatombe     La tierra tiembla entera     Los diques estallan     las aguas se vierten embravecidas por las calles de Salta     Juana     Ballena la Mística     otras mujeres     vuelcan un auto y le prenden fuego      Rápidamente se organiza una procesión          desde la Catedral partirá la multitudinaria columna portando las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro     entonces cesarán de una vez los temblores    Los sabuesos de la DGI agudizan el olfato ante el síndrome de abstinencia      por la falta de divisas     salen desesperados a la calle en la búsqueda de evasores     Las informaciones se entrecruzan    el atildado locutor anuncia que los incendios del Centro Cívico    del Palacio Legislativo     de los Tribunales    han sido la fatal consecuencia de un desperfecto eléctrico    Una horda de villeros y de puneños hambreados ha sobrepasado a la guardia del shopping      ha desvalijado las instalaciones     Entre ellos      un grupo no identificado se lleva en andas a los juegos de realidad virtual      pasean a los aparatos por el centro en misachico      los caporales se suman con su danza     su música de redobles y bronces    sus prendas satinadas     dándole un colorido toque a las agrisadas fiestas navideñas     Un incesante ulular de sirenas recorre la ciudad     prosiguen registrándose intensos temblores     En la esquina de Caseros y 20 de Febrero la Banda de las Mujeres Cansadas se enfrenta con la Montada     En los altos del casino hay francotiradores apostados     recién llegados de Las Vegas    Se suceden

vertiginosamente disparos de armas de fuego     corridas     varios cuerpos tirados sobre la acera    algunas mujeres son detenidas     son arrastradas de los cabellos    “Sólo se trata de un puñado de inadaptados que se autodefinen miembros de un supuesto Movimiento Imaginario, los demás son pobres, indios, gente inculta”     El Presidente desestima una rebelión popular en el Norte     Los trabajadores del azúcar se han levantado       hace varios meses que no cobran en los ingenios     han cortado la ruta como reclamo     La Gendarmería los reprime duramente    el pueblo entero sale a la calle                Los sabuesos de la DGI han dado con un hermano de la etnia Komlek     presunto evasor de sus obligaciones fiscales    el aborigen se resiste    habla en idioma     invoca la vigencia del artículo 75 inciso 17 de la nueva Constitución    intenta escapar    los fieros mastines se lanzan sobre el desdichado     lo destrozan    “Que nadie se alarme -insiste el Presidente- es un pequeño rebrote de cólera”      No ha podido ser localizado el Gobernador     se encontraría en algún lugar de la provincia filmando en exteriores el próximo capítulo de su telenovela semanal      El locutor brinda una información de último momento     “Una banda de más de setenta monitos cai fueron fusilados por la Policía en las inmediaciones de la Casa de Gobierno     Los animales enloquecieron de hambre al no habérseles proporcionado alimento alguno durante un mes     fueron confundidos con una pandilla de niños de la calle por las fuerzas de seguridad     quienes dan vivas muestras de arrepentimiento     ante el lamentable error”

Por la gravedad de los sucesos el Obispo ha roto su burbuja de cristal para hacer pública su oposición al aborto             En las calles céntricas prosiguen los desmanes      El aire se torna irrespirable con el agravante de los gases tóxicos lanzados por las tropas de élite    los tradicionales Colorados de Güemes     Las confiterías alrededor de la plaza hacen su agosto     allí    un público ansioso sigue los acontecimientos por televisión    Detrás de sus amplios ventanales hay corridas    pedradas     naranjazos    La Coca Cola promociona una nueva gaseosa antimotín en el campo de batalla     Las campanas de la Catedral han comenzado a repicar insistentemente     la gente se agolpa sobre la plaza    agita sus pañuelos blancos cuando las Imágenes de los Santos Patronos abandonan el atrio     todos lloran sin consuelo por los gases lacrimógenos    La multitud al fin se pone en marcha    toma con devoción por avenida Belgrano     Con la noche    la ceniza ha dejado de caer    los temblores han cesado   llega    al fin    la calma    Antes de las doce el Presidente vuelve por última vez a los medios    “Los cabecillas del autodenominado Movimiento Imaginario han sido encarcelados”   Levanta su copa de champagne    brinda por la estabilidad

 

La imaginaria . CAP IV – 17. En el juego de la realidad virtual

 

 

 

Fragmento 3

El Músico de las Esferas está cansado. A duras penas cierra la tapa del teclado en su piano de cola. Durante un rato se queda mirando la partitura recién garabateada, las fotos en las paredes, su juventud insolente, las caricaturas, los diplomas amarillos, los cuadros. “Operías que inventa la gente pa disimular la soledá”, le dice a un Manuel eternamente sonriente que lo observa detrás de una mirada pícara. Innumerables recuerdos se pasean ante el Maestro sin ningún recato, sin darle tregua para memorizar nombres ni rostros ni fechas ni afectos ni lugares ni dolores. Solamente escucha melodías que brotan desde el piano que él mismo ha cerrado, melodías que van entrampándose con la baguala; acordes que arremeten y se fusionan en el aire sin pentagramas ni claves que los contengan.

Le lloran los ojos, le pesan las bolsas de sus ojeras violáceas; arroja al suelo el acullico y carraspea antes de comenzar el duro trajín de impulsar su silla de ruedas hacia el dormitorio.

La música crece, lo acompaña por el pasillo y él siente desde su corazón acelerado que va metiéndose cada vez más adentro de las carpas carnavaleras en los Valles.

Un aroma fresco de albahaca lo despabila. “¡Chura la vida, carajo, de cómo nos trampea!”, le comenta al amigo. “¿Estás ahí, Barbudo?”. Pero la fotografía ha quedado en la pared de la pieza contigua, con la mirada pícara perdida en un tiempo que ya ha sido.

A pesar de lo avanzado de la madrugada, el Maestro va rodando la tierra sin prisa hacia la cama. Está feliz. Ha terminado de componer “La Imaginaria”, la última zamba.

 

 

Salta, junio de 1995

 

 

La imaginaria – Cap IV – 19. La imagen de la contemplación

 

Carlos Alfredo Müller es narrador, poeta y dramaturgo, nació en Buenos Aires,  y se encuentra radicado en la provincia de Salta. Ha obtenido premios provinciales, regionales, nacionales e internacionales. Fue Coordinador de Bibliotecas y Archivos de la Provincia de Salta y Delegado ante la CONABIP. Ha publicado los siguientes libros: La imaginaria. Novela, primera edición, 1996; segunda edición: Córdoba, 2017; Bailanta triste. Poesía, 1996; El riesgo literario. Cuentos; 1997. Tamchai Honat. Novela. 1997; La resaca. Novela, 1997;  La decisión de Tarquino. Cuentos infantiles, 2004; Años Luz. Poesía. 2006; Feria Americana. Cuentos. 2009; Fragmentos del discurso doloroso. Teatro. 2012; Jazz; lado b. Poesìa. Córdoba, 2014 y El año que Racing salió campeón. Teatro. Caracas, 2016.

Dejá tu comentario.

Descripción del Autor

Excéntrica

Excéntrica

No hay comentarios aún.

Join the Conversation