La poesía de Fernando Gabriel Caniza

http://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/Fernando-Caniza-1.jpghttp://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/Fernando-Caniza-1.jpgLa poesía de Fernando Gabriel Caniza

Poemas del libro “A nadie le importa”, publicado por La gran Nilson en 2016

 

Plan de paz

 

No hay paz sincera

ni planes sin fisura.

En aquelarre mediático,

uno de los nuestros, cayó en la

trampa humillado, al estirar el brazo

en símbolo fraterno.

Ahora su cabeza se exhibe

frente al Obelisco,

en una horca 3D.

 

Y el mandante

a todas luces declara que

fue involuntario, el haber

dicho ‘todo negro es

bienvenido

lejos de la frontera’.

 

Lección primera:

nunca creas en quienes

te ofrecen caramelos

mientras te quitan los zapatos.

 

Lección segunda:

nunca aceptes botellas de Coca-Cola,

abiertas

en dependencias policiales.

 

Lección tercera:

nunca dejes que un mito

se consuma con sandía y vino.

 

Lección cuarta:

nunca dejes que un holograma

disipe tus mejores aromas.

 

 

Ficciones

 

La nostalgia confunde

distorsiona eso que evoca.

Fantasmas de galera

con tono imperativo reclaman

faena de oraciones

cacerolas batientes

restauración del mando.

Su-realidad vencedora

ejerce sin límites

en terreno apropiado

legiones poseedoras

con sus cucardas

espantan a la plebe

dispersan efluvios

sobre avenida Santa Fe

para que vuelva a convertirse

desde plaza San Martín

hasta La Rural, en una carretera

de sentido único

con su mano invisible

de orden y progreso.

 

 

Cambio de color

 

A veces se puede

reconstruir un trayecto si

hurgamos entre capas

muy profundas de

nuestras acciones.

Se piensa: qué hacemos

cómo llegamos hasta aquí

quién está bajo nuestro techo

si esto sirve para seguir

en modo programa

con la llama activa

a pesar de la tormenta.

 

Y sospechamos

matar, matarse, morir de muerte

herida derramada, es un desvío

si se busca despegar en el viento.

Y sospechamos

en medio de ruinas

la carne blanda se derrite

en pocos minutos

cuando la fogata cambia de color.

 

 

La chispa

 

Se quiere paz cuando hay guerra

y en la paz algunos pesados

piden sangre pa’los que

interfieren sus negocios.

Si hay represalia el desconcierto

se apodera de los pasos

el andar de miles

no cambia nada en apariencia

es más bien

poesía cargada de futuro

escenario adecuado

para que una chispa

encienda la hojarasca.

 

Algunos dicen

en el pasto seco alcanza

una chispa bien dirigida para

que arda la espesura.

Así, con un alma en piedra,

se golpearían nuevas

piedras hasta que apareciera

la potencia transformadora

de la materia en un gran fuego.

Otros quieren esparcir

pequeños focos ardientes

en campo abierto

confían en sus luces

como un destino mágico.

 

Con firmeza

insistimos durante añares

la maleza tarda

en ponerse a punto.

Está demostrado:

repartir chisperos no siempre

genera fuego envolvente

tampoco una hoguera bien

alimentada, garantiza

una llama perdurable.

 

 

Para encontrarse

 

Algún día, tal vez no importen

reglas virtuales de esta ciudad

algún día tendremos alternativas

al diseño colonial de las calles.

Algún día un urbanista nacido

de las entrañas de un árbol añoso

transformará en laberintos borgeanos

este bloque de líneas rectas.

Así podríamos evitar el

código de los negocios

desandar legados de virreyes

producir organismos

sinfines mutantes.

 

En una pequeña parte

del territorio, por el momento,

la clave es: salida a paso lento,

avance, retroceso, giros inesperados

sin objetivo aparente, explorar

algo nuevo en las mismas coordenadas.

Si te movés por Ballivián el destino es

Ginebra. Aunque, si la idea es seguir

hacia Liverpool, entonces llegarías

a Londres. Y al decidir un camino

recto, insólitamente,  se proyecta

Dublin al Sur. Pero cuando

preferís zapatear por Bauness

es mejor un giro a la izquierda

y no retroceder en Cádiz.

 

El miedo a perderse

intimida a taxistas, carteros

y guardianes del orden.

En cambio, es atrapante

para quienes deciden buscar

su propio monstruo,

en el laberinto de sus palabras.

Sin temor al desvarío

porque sabemos, de todo laberinto

siempre se sale por arriba.

 

 

Hace falta…

 

Hace falta preguntarse,

cuando el calor aprieta, qué pasa

con la espuma de las olas

cómo sobreviven sin ser pensadas

sin reflejarse en otros

qué camino toman

mareas en lucha

cómo recuperan su fuerza

al entreverarse con Orixás.

 

Algunos quedamos

en telaraña de calles

con bolsillos resecos,

entre ardores subtropicales,

extrañados del vacío

sin autos ni gente.

Sólo nos queda sacar fotos

a los rebotes soleados

dormir bajo un árbol junto a

la amada inmóvil,

o quizás derretirnos

con el hormigón,

pasear por un parque

y meter las patas en la fuente.

 

 

El grito infinito

 

No avanzar, stop,

un alto en la huella

el mundo se detiene

al menos un rato

Caminabas hipersensible

sobre puente Alsina,

en color sepia, inescrutable,

una silueta de otro siglo.

 

Tu imaginación se puebla

de gritos y de sombras

salidos de cavernas

nervios crujen, se resienten

un deja vú interminable.

 

Pájaros traen en sus plumas

verdades enlatadas

para supermercados

Sin moverse, a pesar de la

penumbra de sus aguas, se avizora

Riachuelo fundido en metales

sobras del gatillo fácil.

 

Estruendo mudo

se apodera de tu sistema.

Pronto tu cabeza será

un sonajero para niños,

recuerdo de compañeros

anomalía de la memoria.

Lo que resuena en

brumas agitadas es

frío inyectado en los huesos.

 

 

Travesía mental

 

Quien anda sin rumbo

tarda mucho en comprender

cabeza-piernas desfasadas.

Primero izquierda, luego derecha,

una temporada de falocentrismo

y después a empezar de nuevo.

Van y vienen sin criterio aparente

plenos de coartadas, rebusques de ocasión.

Antes vagaban por Independencia

con el pecho inflado pero

decidieron girar a la izquierda

en avenida 9 de Julio

para terminar en Estados Unidos.

Allí se pierden sus pasos

en el magma de la indiferencia.

Verdadero misterio es saber lo que irradia

un mar de cabezas en sincronía

pues si acaso pudiera ocultarse en

El lado oscuro de la luna.

Quienes andan sin rumbo

dicen que pensar demasiado

sustrae la acción al cuerpo

pero no podría decir sin pensar

sería terrible no hacer preguntas.

Dicen en el diario que

si no hubiera cuestionamientos

las personas serían

noventa y dos por ciento más felices.

Y en las encuestas se demostraría que,

si se acataran las normas, al consenso

se podría llegar con facilidad.

Aun así, aunque luzcan

muy probadas, las estadísticas

nunca resultan confiables.

 

 

Los rayos

 

¡Qué te parta un rayo!

lanzaron hacia vos

en perpetua condena y

te arrebataron.

Ante cada amenaza

de aguacero quedás

chamuscado sin mojadura.

Último recurso, alejarse entre

diques de un puerto caído

para obtener equilibrio, electricidad

a distancia de-vida.

El agua recibe tu vacío

lleno de ondas planas

sin cruces ni petates.

Abrís tu garganta esperando

alivio en forma de gotas

gotas de palabras

re piquetean / re que te pican

hasta desangrar tu lengua.

Una lengua cortada a cuchillo

no puede saborear

silabeo infértil a todo trapo.

Y te preguntás con furia

si esas descargas incendiarias

convierten un gruñido en adagio,

un tibio en Maldoror.

 

 

A nadie

 

A nadie sorprende

un perro ileso

caído de un balcón

Chopin interpretado

por gatos siameses

con un piano de juguete

miles de cosas pasan

al mismo tiempo

nadie se satura

de indolencia nada

a nadie le importa

el olvido nunca

conviene

dejarse llevar

por habladurías.

 

A nadie nada

importa si los gatos

son un simulacro

o si el perro se disuelve

como un meteorito

al estrellarse contra el piso.

Nadie se sorprende

por el tiempo de arena

nadie se satura nunca

de habladurías a nadie

conviene

dejarse llevar

el olvido de nada

a nadie le importa.

 

Fernando Gabriel Caniza nació en la ciudad de Buenos Aires. Es escritor, periodista, docente y gestor cultural. Publicó los poemarios A nadie le importa (la gran Nilson, 2016) y Luces de hospital (Araña Editorial, Valencia, 2004). Tiene otro libro esperando su publicación. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA). Fue redactor en el diario La Nación y es docente titular en la Universidad de Palermo. Asesora en Comunicación organizacional con su propia consultora. Se desempeña en gestión cultural con la curaduría del ciclo Transpolar de literatura+música+imágenes (2013, hasta la fecha). Coordinó mesas de lectura en en el festival Poética (Centro Cultural Kirchner) y Festival Internacional de Poesía (Feria del Libro de Buenos Aires, 2009) Entre 2009-2012 integró la comisión directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina (SEA).

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