La soledad del pan

http://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/tapa-la-soledad-del-pan.jpgLa soledad del pan

Poemas del libro de Juan Pablo Abraham, presentados por Silvio Mattoni

El título de este libro podría parecer una alegoría, puesto que el pan, emblema de todo alimento, no puede tener ese curioso sentimiento, la soledad, que pareciera exclusivo del ser hablante. Pero no es del todo así, la “soledad del pan” es un resultado del modo de ser de unas cosas, familiares, que se juntan después de cenar, como los vasos y los cubiertos, mientras el pan se descarta, envejecido, como si se tratara de un poeta prescindible. La alegoría entonces se refiere a la infancia, que retorna en varios poemas, con una madre y un padre, como toda niñez más o menos usual. El descubrimiento infantil de la soledad se produce en contraste con las acciones de los otros, que parecen desconocer su aislamiento: el mundo entonces se torna teatral y el niño se asoma por la ventana hipotética de una noche para ver si no se acaba de una vez por todas esa farsa en la que parece estar preso.

Pero el libro se divide en dos, y la desesperación de unos recuerdos difusos y de una angustia cierta se abre a otras posibilidades, ya no la soledad sino ahora motivos para vivir. O la soledad con motivos, con otros temas. La muerte entonces puede ser el final de una existencia que tuvo sentido y la madera barata de un ataúd para un luthier fallecido no puede competir ni opacar la sonoridad a la que dedicó su existencia entre instrumentos de madera. El nihilismo de escribir poemas, aunque sea lúcido acerca de su inutilidad y tal vez su insignificancia, se enfrenta a la curiosidad, el deseo de saber qué va a pasar, a qué objetos se consagrará la atención, qué nuevos actos impensados serán renovados por una hija que afirma todo lo que existe y hasta lo todavía inexistente. Por eso el final del libro es un gran “¡sí!”, un pan de nuevo sagrado, si se me permite la palabra.

Silvio Mattoni

 

 

LA SOLEDAD DEL PAN

Después de cena

los más unidos de la familia

eran los platos, los cubiertos y los vasos.

 

En cambio, el pan,

el poeta imprescindible,

luego de un beso en la frente,

era arrojado a la basura.

a Gustavo Borga

 

 

* * *

 

ESTA SOLEDAD

Hace tiempo llega

con su cara de niño

y busca en mis huesos

los árboles y el viento

que una vez cantaron

mi vida en el pueblo.

Pero solo encuentra

la sombra de cansancio

que anda con su gente.

 

 

* * *

 

EL TORINO

Su ronquido avisaba

que mi padre iba a la obra.

 

Barco de caminos barrosos:

recuerdo tu furia al salir de casa,

como el canto manso con que acunabas el pan,

junto al niño dormido en el asiento trasero,

después de cada día de trabajo.

 

* * *

 

VIAJE NOCTURNO

Más allá de estas luces

la fuerza de mi padre

decae sobre la mesa

en virtud de los años.

Los carteles me hablan

de otras soledades

y por los cuatro costados

la noche sordomuda

pide y da silencio.

Pero la luz avanza

como una linterna

que busca lo perdido

hacia un pueblo que casi

olvidé por completo.

 

* * *

 

POÉTICA

Después de mucho tiempo,

al volver de Alemania,

fui a la casa de mis padres.

El mundo de los objetos

permanecía inalterable,

los platos y los vasos

tenían la misma firmeza,

solo un pequeño temblor

en la mano de mi madre

los hacía un poco vulnerables.

Las cosas, me dijo,

se impregnan de nosotros,

y esto bien lo saben los poetas.

 

* * *

 

UTOPÍA

(Mi hija colgada boca abajo)

 

El mundo dado vueltas

tiene leyes poderosas:

 

Formas no convencionales

para resistir en él.

 

* * *

 

MUERTE DEL LUTHIER

Si vieras el terciado barato del ataúd,

te irías a morir a otra parte.

Vos que amabas

la sonora madera del ciprés

y que le dabas con tus manos

la medida justa de tu temple

si te vieras, si te vieras…

 

Pero ahora qué importa,

seguí así, no te gastes.

 

De todos modos,

ya se apartaron tus manos

del acorde final y de la nada

del abismo que tensó tus cuerdas

las más vitales,

en esos días en que nada suena.

 

Seguí así, no te mires

en el terciado barato de los que mueren.

 

Juan Pablo Abraham (Noetinger, Córdoba, 1980). Es licenciado en Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de Villa María. Fue parte del Centro de Filología Clásica y Moderna de la misma Universidad, y actualmente trabaja como editor en la Editorial EDUVIM. En 2013 obtuvo una beca para perfeccionar sus estudios de Lengua Alemana en la Universität Siegen, Alemania. Es traductor de la obra de Reiner Kunze, autor de quien la editorial EDUVIM prepara una antología. El libro “La soledad del pan” fue publicado por la editorial independiente Borde Perdido en 2019

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