Poemas de Marcela Rosales

http://www.excentrica.com.ar/wp-content/uploads/foto-poemas-2.jpgPoemas de Marcela Rosales

Un recorrido por la obra de Marcela Rosales (1970), una de las voces más singulares de la actual poesía de Córdoba.

DIESIS (Alción, 2017)

Side by side

Guárdese cada uno de su compañero

Jeremías 8, 4.

Tomo el bus hacia el final del camino

abrazados al sueño del norte del norte

con ojos rasgados o redondos

reponemos el stock de cuerpos

y basura en los bordes de las aceras

salimos de la selva de la selva

el bus sube abriendo una herida parda

amontonamos cielo ahora

y bajamos los párpados

los montículos de carne vencida

siguen ahí, golpeando detrás de la córnea

aguas marrones las pieles todas

bajo el garrote divino

en los costados del camino se acumulan

las hojas del otoño y los imposibles

cuán dulces son tus ideales, hermano mío

como higos de la canasta buena

mi compañero de asiento lleva pasamontaña

amartilla el rifle y baja del bus

no llega a usarlo

lo trituran como a jugosa breva

a mí que no lo he acompañado también

side by side, de nada sirve.

Jehová ya anunció que no nos escuchará

dice que está cansado de arrepentirse

el bus acelera dando tumbos

tropezamos de a miles en montes de oscuridad.

Él, dice que está cansado.

 

 

Cintéotl (dios/diosa del maíz)

 

Abrazado sin brazo

con el cuerpo colgando hacia el abismo

conduce un deus ex machina

que abusa, viola, engendra y puebla

un desierto de plástico y lámina.

Refulge a su paso el sol a diestra,

y siniestra la negra gola del coyote

engulle un mediodía de asfixia.

De un solo tajo el tren

degüella a México.

En un extremo el mar

en el otro un sueño

en el medio el hambre

de los cuerpos.

Para los que sobreviven

en Cartolandia, Doña Guadalupe

sazona elotes frescos.

Para el miedo y la vigilia

de los que desesperan dentro

en Washington, Mrs. Hillary

promete cartones secos

(¿le creeremos?)

En otros, de tapas duras,

una tercera mujer acusa a la “izquierda”

de arruinar a “América”

(¿con sal, chile y limón?)

-No siempre quien cocina

entiende del deseo-

Habrá que levantar un muro más alto,

escribe ella.

-Una barrera entre el suelo y el cielo,

pienso.

Porque al cielo invocan

(no a la Iglesia)

los cuerpos panza arriba fundidos

a la Bestia

para cruzar la frontera

Solo, yo, y dios conmigo,

musita para sí, y no se suelta,

el sin brazo

el sin tierra

el sin muro.

La fe, la de los cuerpos

-la única posible, me digo,

es un incendio sin humo crepitando en la noche

un precipicio sin bordes

un riel de espaldas imantado a la nada

una quemazón sabrosa desgranándose en la boca

una locomotora arrastrada

por el Vagón de Carga==========//

 

 

Estación futuro

aunque almuercen semillitas…

DLSO

 

Bajo las alcantarillas de la ciudad

donde se precipita el lodo

muchachos andrajosos improvisan

pasadizos secretos, imaginarios puentes

para muchachas pecosas

espigadas de centeno y amapola.

En las noches sin luna, negro

mediodía de los miserables

febriles hacedores de paraísos

demuelen las catedrales del hambre

(la cloaca es una equivocación)

en el trigo, vayamos niñas a comer cerezas.

Bajo la calle ajena de la tristeza propia

se los oye reír y nace el canto.

Rescoldo marrón en honda celda,

fuegos pálidos, sombras que nadie sueña.

 

 

Yuyos del centro

 

sólo las grietas de la calle

dibujan vida en la tarde

Cielo Razzo

Inmunes a toda primavera

acomodamos el gesto

a la fugacidad del encuentro.

Él vende palabras en la calle

(yo también)

-Llevala, por favor, es la última,

me pide.

Quiere irse de aquí

(lo sé bien, porque es mi frase favorita

desde que llegué)

FE Y FUTURO”, leo en la tapa

y rebusco en los bolsillos

no tengo, pienso, dinero sí.

Se lo entrego. Igual no sirve.

Los dos sabemos que las grietas

no dan revancha

apenas una oblicua superficie

propiciatoria de malezas ralas.

Y aun así…

 

Octubre

 

no tienes alternativa

si quieres enceguecer

también al viento

Giorgio Caproni

Niega octubre

las plantas agrietadas tomando por asalto

la ciudad, las plazas.

El alud invertido rebalsando los drenajes

la náusea y el hambre.

Niega el hambre

su roja floración, su enceguecida sed

de muchedumbre.

Toman café en los bares los que niegan

la vibración marrón en el pocillo

el derrame inminente sobre sus pulcros zapatos.

Niega el odio

tras el vidrio tras la reja tras el muro tras la lente

tras la mira tras el ojo

y ciérralo, ciérrate para siempre a su evidencia

porque no entenderás su herida sin la tuya.

Niega el miedo

a la piel a su ausencia a la intemperie

a decir a aguardar ser fulminado

por su roce temprano

-de ese miedo sí sabes

no hables de otro-

Niega el rayo

y húndete hasta el embrutecimiento

si es que no quieres ver

tu única revolución triunfante.

Octubre ya ha ocurrido.

 

In a silent way

Tributo a Aimé Césaire

y Rigoberta Menchú

Una mujer grita.

Contra el mar escollera

quiebra un solo

de Miles Davis.

Su cuerpo fulminado

en el grito.

Cuerpo imposible

de tigre americano

cuerpo serpiente

cuerpo quetzal

cuerpo milagroso

cuerpo piojera de sueños

cuerpo último madero flotante

cuerpo suicida

cuerpo ciénaga y azúcar

cuerpo despreciado

cuerpo indígena

cuerpo guijarro

cuerpo fulgurante

estaño de la trompeta

de Miles atronando

in a silent way

injusto fuego

injusto miedo

ojo fascinador

ojo tuyo

cuerpo mío

de un modo silencioso

de un mudo modo

in a silent way

ay, cuerpo mío.

 

CIUDAD DE HUECOS (Alción, 2011)

 

Sunday Morning

 

Aprendimos a enterrar

nuestro cuerpo en el jardín

con gentil mortalidad.

Roly Rosales

I

Las calles desiertas. El sol quema la puerta

de la Iglesia sin cura. El pueblo es un escarabajo

ebrio en los cálices blancos de los arbustos en celo.

Detrás la casa aúlla (yo aún no sé decirlo).

Jugamos en silencio, tensos.

II

Game over, anochece en la ciudad. Volvemos

por las calles del centro atiborrados de cine y bares.

El bramido del tráfico redime del diálogo. Arriba en

los patios-pajarera de los edificios, la ropa nunca se seca.

Ya sé decirlo: el olor de las magnolias es revulsivo.

III

Es de noche. La podredumbre del día se acumula en las aceras.

Falta el aire. En los ojos desvelados de dos niños

cabe todo el infierno. Detrás del vidrio

miro a mi hermano despedirse de su padre de domingo.

No hay santuario. No se los digo.

 

 

Summer

 

Es 13 de mayo y cumplo 16. Las cuatro

desconocidas opinan que debo festejar.

Nos disfrazamos de nuestras madres

con vestidos de verano años 70’, collares

estridentes y el pelo batido. Temblando

de frío nos abrazamos para la foto en

los escalones de Villa Huecos como divas

de Hollywood descendiendo del avión.

Abajo la multitud enardecida vocifera,

aplaude, aturde. No festeja nada,

básicamente quiere comida. La consigue

apedreando el súper de la esquina.

Yo abro la boca roja de payasa

bien grande y compongo El Grito

entre las manos. Básicamente

quiero dejar de respirar. Lo consigo.

(Como al país, me sobrevive la mueca)

 

 

Autómata

 

Hay trenes que se empacan en maletas

aviones que se guardan en sombreros,

barcos que se doblan en pañuelos

y carrozas que se calzan con los guantes.

Las estaciones, en cambio, no caben,

no caben.

(Se extienden por el mundo como rieles

y nos dejan varados)

 

 

Hospital

 

Me quemaré en tu sol, Concepción.

Hugo Rosales

Rías negras

rías de la vida

rojas rías.

El pico nevado

en lo alto miasmas

flotando en lo bajo.

Cuerpos dolientes-padres ausentes

sombras helándose al sol.

La mujer in

/

grávida

el hijo no

/

nato

el padre no

/

muerto.

El hijo anudado a la madre

la madre anudada al padre

el padre anudado al cable

el cable anudado al viento

el viento anudado al hueco

de mis venas abiertas:

gota-goteo remedio

rojas rías

gota-goteo alimento

rías de la vida

gota-goteo excremento

negras rías.

Hijos silentes-tumbas pacientes

sombras helándose al sol.

 

Marcela Rosales (Córdoba, 1970), Lic. en Filosofía, Doctora en Ciencia Política. Docente e Investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba. Escritora, Integrante del Consejo de Redacción de la Revista Palabras de Poeta. Integrante y fundadora del Grupo de Poesía y Narrativa “Todos los Nombres”. Como poeta publicó Versos como Naves (EDUCC, 2005), Con tu pie desnudo (Alción, 2008), Ciudad de huecos (Alción, 2011), Los Miserables (Otros), Todos los Nombres (Alción, 2013), Incendiados (Alción, 2015) y Diesis (Alción, 2017). Fue incluida en diversas antologías, entre la que destaca Antología Federal de Poesía Argentina, Región Centro (CFI, 2018) compilada por Samuel Bossini.

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Excéntrica

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